Los Juegos Olímpicos de México 1968 marcaron un antes y un después; participaron 97 delegaciones y ha sido la única ocasión en que ha participado el Vaticano, con la exposición de valiosas piezas de arte y tesoros editoriales, dentro del programa de la Olimpiada Cultural, en la que se realizaron 171 conciertos, participaron 45 ballets, 130 representaciones teatrales, 151 cinematográficas, 27 grupos de danza, 14 orquestas sinfónicas, y de otros tipos. 54 grupos folklóricos internacionales y 24 del país, 287 exhibiciones en 11 sitios de diferentes ciudades, de diferentes especialidades como: artesanías, pintura infantil, filatelia olímpica, ciencias espaciales, historia de los Juegos Olímpicos, energía nuclear, obras maestras del arte mundial, arquitectura, etc. Además de la recepción del fuego olímpico en Teotihuacán, el campamento mundial de la juventud y la recepción de la juventud de México a la juventud del mundo.

 

Recepción del fuego olímpico en Teotihuacán

 

México cumplió con su tradición humanista y con el ideal olímpico, incorporando las manifestaciones más altas del espíritu, para que los jóvenes de los cinco continentes conocieran cómo todos los recursos de su época pueden ser susceptibles de mantener viva la esperanza de la paz.  

Carteles de Olimpiadas México 68

 

Pedro Ramírez Vázquez, como en toda su trayectoria, buscó proyectar e identificar a México con soluciones vanguardistas, dando dimensión universal a los valores locales tanto en el diseño como en la aplicación de los principios de política exterior, siempre congruente con principios de convivencia; por ello, se logró excluir a Sudáfrica como protesta contra el agravio a los Derechos Humanos y el apartheid que contravenían los valores de humanidad que destacaron en las Olimpiadas de México. En este sentido, se logró también que participaran las entonces dos Alemanias bajo la misma bandera y el mismo himno, que participara España -país con el que no se tenía relaciones- y que convivieran en el mismo edificio en la Villa Olímpica las delegaciones de la República Árabe Unida (hoy Egipto) e Israel, a poco más de un año de haber vivido la Guerra de los Seis Días.

El 3 de octubre, ante los sucesos de la Plaza de las Tres Culturas, la Comisión Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional citó a Ramírez Vázquez para analizar la situación y considerar la cancelación de los juegos. El Marqués de Exeter le preguntó a Ramírez Vázquez: “Pedro, qué piensan hacer con los juegos?” A lo que él respondió contundente: “A eso vengo, a ver qué van a hacer ustedes con sus juegos, porque México ha hecho un gran esfuerzo para organizar esta olimpiada y si por un problema local ustedes deciden irse, no habrá país tan ingenuo que en el futuro quiera organizar unos juegos olímpicos; si se quieren ir, ¡váyanse! Pero será la última olimpiada”. Ante esa posición, el Comité Olímpico Internacional ratificó su confianza en México. El Arq. Ramírez Vázquez informó al Presidente Díaz Ordaz y los juegos fueron un éxito rotundo, ejemplar y celebrados en paz.

 

Agradecimientos:

Archivo Pedro Ramírez Vázquez

Ana Cristina Ramírez, información y fotos.

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