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Kimos Apparel es una marca local de kimonos que tiene su casa en 180º SHOP. Su originalidad y su preocupación por cambiar la manera en la que se hace moda la posicionan como un proyecto único e imperdible, afín a la visión de 180 GRADOS. Para conocerlos un poco mejor, le preguntamos a su creadora, Carolina Rivera, sobre su camino en el diseño, sus inspiraciones y los detalles de la marca.

 

180º: ¿Cómo empezaste en el diseño?

CR: Soy diseñadora gráfica de profesión, pero, como a la mayoría de las mujeres, me encanta la ropa. Yo soy de Costa Rica y estudiando diseño allí me di cuenta de que en mi país no había muchas posibilidades para dedicarme a la moda, si no quería morirme de hambre. En 2006 tuve la oportunidad de ir a Barcelona a hacer un master en Dirección de Arte. En la misma escuela había un Máster en Fashion Design, que todo el tiempo me estaba dando curiosidad. Así que decidí cambiar: hice un posgrado en Dirección de Arte y el Máster en Diseño de Moda.

Al principio hacía cosas muy experimentales con dos amigas. Empezamos nuestra primera marca, que se llamaba Sugar Rush, en la que íbamos en contra de todas las reglas de la moda. Hacíamos performance, jugábamos con videoarte, era una cosa más artística. La ropa era más para shows, incluso vestimos a la Mala Rodríguez para su disco de ese momento.

Hace cuatro años que me vine a vivir a México y la marca se deshizo. Llegué aquí con una marca de accesorios para el cabello, Banalidades. Hace año y medio dejé de hacerlos, porque Kimonos empezó a absorber más mi tiempo.

180º: ¿Por qué kimonos?

CR: Mi idea era hacer un producto atemporal, que se pudiera usar en todo el año en distintos lugares, en la ciudad. Como soy de Costa Rica siempre extraño mucho la playa. Hace como dos años fui a pasar una Navidad allá y empecé a pensar en eso. Yo tenía un kimono que era vintage —en ese momento los kimonos no estaban de moda todavía— y empecé a pensar que era una prenda muy fácil de usar. La usé en la playa, luego cuando regresé también me la ponía con jeans. Le vi mucha cabida al kimono.

180º: ¿Cómo empezaste a hacerlos?

CR: Empecé con una versión mucho más enfocada a playa, más colorida y veraniega. Pero después seguí con una línea un poco más urbana. Hago producciones chicas y voy cambiando los modelos cada vez que produzco, que es como cada dos meses. Mi idea es no repetir estampados, excepto el negro y el blanco que los mantengo como básicos infalibles. No produzco más de ocho piezas iguales y esas las reparto en mis puntos de venta. Unos se van a Costa Rica, otros se quedan en 180º SHOP, algunos en Oaxaca y otros en Cancún. Intento dispersarlos lo más que se pueda, como una manera de contrarrestar los efectos del fast fashion, que en cualquier lugar te encuentras a alguien con la misma prenda. Es parte del valor agregado.

180º: ¿Cuáles son tus inspiraciones principales?

CR: Me inspiro mucho en la naturaleza, no sé si es por el lugar de donde vengo. Si hay una línea conductora, son las líneas orgánicas y los colores de la naturaleza. Hay diseñadores que me gustan, pero mi inspiración es más interna, soy de las que prefiere no limitarse demasiado con los diseños. Tengo una idea de colores en la cabeza, pero son más bien las telas y los estampados los que me enamoran. Me tomo el tiempo de esa búsqueda, es lo que más disfruto. Entrar a una tienda de telas es mi paraíso. Es el momento en el que me pongo a pensar cómo quedaría un kimono. Esa es más bien la inspiración.

180º: ¿Cómo seleccionas las telas?

CR: Intento no ir a las tiendas más comerciales del centro. Más bien me gusta recorrer el centro entero, me meto en callecitas. En lugares donde ni te imaginas que pueden vender telas o que puedes salir con vida de ahí. Mercadear y pasear por el centro es parte de lo que disfruto.

 

180º: ¿Tienes algún material favorito?

CR: Definitivamente la seda queda genial con los kimonos. Ahora estoy trabajando con lino y me encanta. Para los kimonos de invierno, yo les digo “kimo saco”, utilizo lanas delgadas o cashmeres delgados. Me gusta experimentar con los tejidos. Juego mucho con sedas, chifones, gasas y lanas delgadas. Como el kimono es una prenda muy ligera, tienen que ser telas ligeras, con mucha caída y movimiento.

180º: ¿Cómo ha sido diseñar en México?

CR: México me sorprendió mucho desde el momento en que llegué. Me fui a Barcelona por una inquietud por el diseño, pero sentí que en algún momento veía lo mismo siempre. Allá existe una industria muy desarrollada de la moda, pero también está muy delimitada: esto es moda y de ahí no te salgas. Me acuerdo que además en ese tiempo todo era negro en la moda, que fue lo que intentamos desafiar con la primera marca que tuve. Estábamos hartas del negro, la ciudad parecía un velorio. Parte del encanto de México es sorprenderte a cada momento, no existen tantas reglas, entonces la creatividad es mucho más libre. El mexicano tiene el ingenio en su ADN, eso fomenta mucho la creatividad. Las propuestas mexicanas están a la altura de las europeas. México además tiene un contexto impresionante de artesanía, de textiles, de bordados. Eso también me inspira.

180º: ¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy produciendo y lanzando un nuevo modelo, ya que viene la temporada de verano. Estoy experimentando con un nuevo patrón. También estoy haciendo batas para hombre; antes hacía solo por encargo y ahora voy a producir más. Pasó que con los kimos se acercaron muchos hombres a los que les gustaron, entonces me empezó a surgir esta idea de abrir un mercado para hombre. Me interesa llevar el kimono a ser unisex o a que también se lo pueda poner un hombre.

180º: ¿Cuáles son los planes a futuro de Kimos Apparel?

 CR: Quiero seguir viviendo de lo que hago. Me gusta hacer de todo un poco, también sigo en el diseño gráfico, como creativa. Si sólo hago una cosa, me aburro. Obviamente me gustaría crecer más. Cuando empecé tuve la oportunidad de un inversor, pero después de pensarlo mucho me di cuenta de que quería crecer orgánicamente y tener el control de lo que hago. No me arrepiento, he ido creciendo poco a poco. Para mí los procesos son muy importantes. Me gustaría tener otros puntos de venta, lugares de playa. También quiero hacer algo que valga la pena hacer en México y no algo que podría hacer en cualquier otro lugar del mundo; justo ahora estoy haciendo unas muestras con unas bordadoras en Mérida. Me encantaría aprovechar la riqueza de bordados y tejidos que tiene el país. Otra cosa que me encantaría, más adelante, es producir mis propios textiles.

180º: ¿Cómo es tu relación con 180 GRADOS?

CR: Le tengo mucho cariño al proyecto de 180 GRADOS porque fue la primer tienda que me dio la oportunidad de creer en mi proyecto. Antes no había tomado tan en serio lo que quería hacer por el miedo de no saber cómo le iba a hacer o dónde lo iba a vender. Así que 180º SHOP fue una puerta muy importante para mí, para seguir creyendo en mi proyecto. Además no puede ser más local porque somos vecinos. 180 GRADOS formó parte importante de ese inicio de Kimos Apparel y del impulso que tuvo.

 

Por último, aquí están algunas de las cosas que Carolina relaciona con un kimono:

  • Sensualidad
  • Sushi
  • Libertad
  • Historia y modernidad
  • Pasión
  • Elegancia

 

Facebook e Instagram: @kimosapparel 

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