Merma Negra es el proyecto conjunto de Jessica Escobar y Gustavo Castellanos. En él desarrollan lo que ellos llaman “costura experimental”, con miras a proponer una nueva identidad mexicana, urbana y sin límites de género.

180º: ¿Quiénes conforman el proyecto?

Jessica: Merma Negra empezó hace dos años y medio. Lo empezamos Gustavo y yo porque cuando empezamos a salir, nos dimos cuenta de que compartíamos mucha ropa y teníamos un estilo muy urbano, medio raver, que a veces era muy difícil de encontrar. Decidimos hacer ropa que pudiéramos compartir. Nosotros hacemos el diseño y la planeación de colecciones y ahora tenemos un integrante más, Rodrigo Salmerón, que hace toda la parte web y nos apoya en diferentes cosas cuando hace falta. Claramente el equipo es más grande, incluye la producción y otras personas sin las cuales no podríamos hacer nada.

180º: ¿Los dos son diseñadores?

J: Sí. Ninguno de los dos es de moda, Gustavo es Diseñador Gráfico y yo soy Diseñadora Industrial; de alguna forma encontramos un punto medio de creación para ambos en lo textil.

180º: ¿Qué es lo que buscan expresar como marca?

J: Queremos romper con la idea en la moda de que unas cosas son para mujer y otras para hombre. Hemos visto que esta línea que divide los géneros, sobre todo en este nuevo siglo, es menos real de lo que nos la han pintado. Eso es algo que queremos compartir con los demás. Además tratamos de producir de forma responsable. Tratamos de comprar tela en su mayoría mexicana, de pagar un precio justo por la hechura de cada pieza. Tampoco sacamos colecciones cada seis meses como lo haría una marca que quisiera establecerse de alguna forma normal y entrar a este mercado de la moda que nos parece que a veces puede ser despiadado. No queremos trabajar de esa forma porque es desechar el trabajo de meses y también desechar tu guardarropa. Tratamos de hacer piezas que duren mucho tiempo, de hacer básicos que sirvan para todo. Eso es lo que tratamos de buscar: responsabilidad alrededor de la prenda y trabajar sobre esta identidad que es de alguna forma incierta, o al menos sin clasificación.

180º:¿Entonces cómo se organizan sus colecciones?

J: Hacemos una colección anual, aproximadamente, y nos gusta mucho experimentar con la misma pieza en diferentes colores o en diferentes textiles. A veces le agregamos cosas nuevas a una prenda que ya teníamos. Lo bonito de trabajar con ropa es que cuando cambias el textil, aunque el patrón sea el mismo, cambia completamente.

180º: ¿Hasta ahora tienen alguna tela preferida?

J: Es una pregunta complicada. Me gusta mucho el algodón como fibra, tiene una gran gama de textiles. Lo utilizamos en las camisas, tenemos un vestido negro muy icónico que es algodón con 5% elastano. Siempre tratamos de usar fibras que sean en su mayoría naturales.

180º: ¿Cuales son sus inspiraciones principales?

J: Somos una marca que piensa en la ciudad. Nos motiva pensar en la funcionalidad que deben de tener las prendas para alguien que tiene una vida con el dinamismo ligado a vivir en la ciudad. También viajamos cada que hacemos colecciones, la colección pasada se inspiró en Nueva York. Este año fuimos a Nicaragua y también a Oaxaca, entonces estamos tratando de incorporar esa riqueza natural que tienen ambos lugares al ámbito citadino.

180º: Háblanos de la “costura experimental”.

J: Es un término que se le ocurrió a Gustavo, es básicamente usar cortes o patrones de alta costura y excedentes y asimetrías para darle una caída y una estructura muy particular a las prendas. De alguna manera dejar que la tela se exprese por sí misma.

180º: ¿Cómo ha sido insertar todo esto en el mundo del diseño mexicano?

J: Ha sido muy divertido. A veces complicado desde el punto de vista de la producción en México. Es difícil encontrar gente que quiera dedicarle tiempo a tu proyecto. Ahora hay muchas plataformas como la Lonja o el Zoco y tiendas como 180º; hay gente que te ayuda. Nosotros estamos tratando de crear una nueva identidad mexicana, que no sólo esté unida al folclor y las flores y los colores, que claramente son parte de nosotros, pero creo que ahora hay muchos diseñadores nuevos que estamos intentando unificar y redefinir esta identidad por medio del diseño.

180º: ¿Cuál ha sido el reto más grande que han enfrentado?

J: Creo que justo establecer un proceso de producción definido. No ha sido tanto el mercado porque la gente nos ha recibido muy bien, pudimos encontrar un espacio propio. Es la producción, encontrar alguien que quiera ser parte del proyecto, porque no sólo se trata de contratar a alguien y ya, sino que debe ser alguien que se comprometa y aporte al proceso.

180º: ¿Cómo es su proceso creativo?

J: Empezamos a pensar las colecciones haciendo algún viaje. Pensamos en qué piezas queremos, normalmente son 10 o 12. En el viaje tomamos fotos de todas las cosas que podemos encontrar: texturas, edificios, todo lo que esté alrededor de nosotros. Entonces empezamos a dibujar y buscamos imágenes de qué es lo que nos gustaría hacer. Después de eso nos dividimos las piezas y no hablamos hasta que cada quien tiene las suyas. Ya que tenemos esas piezas en boceto, nos juntamos y tratamos de que se unifiquen. Ahí ya vemos más detalles de costura, cambiar cuellos, ampliar mangas. Después de eso se empieza a patronar y se hacen dos o tres muestras de cada pieza hasta que quedan perfectas y se mandan a producir.

180º: Debe ser muy interesante el trabajo en equipo siendo pareja

J: Es muy fácil trabajar con Gustavo. Yo espero que sea tan fácil para él trabajar conmigo. Claramente hay diferencias, pero creo que los dos confiamos mucho en la visión estética del otro. Ha sido muy bonito trabajar juntos, para él y para mí no hay persona en la que confiemos más. Los colaboradores vienen y se van, pero nosotros aquí estamos. Es un proyecto que nació del ímpetu de ambos. Creo que hemos desarrollado una amistad tan profunda que todo funciona muy bien. Además, como la ropa es unisex, es importante para mí ver la ropa en ambos para saber qué funciona para lograr la asexualidad que queremos en la prenda.

180º: ¿Qué están haciendo ahora?

J: Estamos trabajando en la colección de este año, que va a ser como de invierno. Acabamos de hacer una colaboración con Perrier de algunas piezas veraniegas, en la que tratamos de utilizar mucha inspiración de nuestro viaje a Nicaragua.

180º: ¿Cuáles son sus planes a futuro?

J: Gustavo acaba de hacer una colección de joyería que queremos incorporar a la marca, aunque todavía no sabemos bien cómo. Nos gustaría empezar a vender afuera de México, encontrar otros mercados y llevar esta nueva identidad de la que hablo a otros lugares. Este año trabajamos mucho en la estandarización de la producción. Aparte Gustavo y yo hacemos proyectos artísticos que se van incorporando, no exactamente a la marca, pero sí a nuestro trabajo. Hay una línea estética que siempre seguimos.

180º: ¿De dónde vino el nombre?

J: Queríamos llamarnos Marca Negra, pero dos meses antes de registrarlo descubrimos que hay un mezcal que se llama así. Ya teníamos el logo, que para nosotros es parte muy importante de nuestra identidad. Hicimos stickers y los pegamos en todos lados de la ciudad como grafiteros, justo con esa idea de lo urbano. Como no queríamos cambiar el logo, empezamos a buscar palabras. Nos dimos cuenta de que a veces hacemos prendas que tienen merma de producción, como bufandas, y de ahí salió. Merma: eso que sobra y nosotros tratamos de aprovechar en vez de desecharlo.

180: ¿Cuándo llegaron a 180º?

J: Hace dos años, en octubre del 2014. Cuando Gustavo y yo empezamos la marca, Bernardo nos abrió las puertas y nos ayudó mucho a escoger y a formar una línea de diseño, por eso le tenemos mucho cariño a 180º.

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